Ezequiel 37:10 Es bien sabido que Dios trabaja con jóvenes de carne y hueso, cada uno de nosotros somos vasos que se llenan de palabra, unción y espíritu; pero ésta llenura nunca ocurrirá si no activamos dos cosas fundamentales en nuestras vidas, como son: la palabra y la visión. No se trata solo de ser huesos y carne.
En un tiempo, cuando éramos ignorantes a la salvación en Cristo, éramos semejantes a esos huesos secos que habla el libro de Ezequiel capítulo 37, estábamos sin vida, porque Cristo es la VIDA. La ignorancia trae consigo muerte y la muerte se caracteriza por un esqueleto sin vida, sin carne, sin órganos, sin aliento, puedes verte por fuera como un cuerpo sano, pero por dentro puedes verte como un hueso seco. Con todo esto solo quiero expresar que la carne de tu cuerpo habla de vida física, pero no necesariamente de vida plena, alma y espíritu. Pero para que haya vida plena y manifestación del Espíritu, debe haber un cuerpo completo que pueda contenerlo, en huesos no hay fortaleza, la carne debe manifestarse, formarse en ti. En un principio antes de recibir al Señor éramos huesos secos, no había palabra revelada en nuestras vidas y no había visión, (quien le ha visto ojos a un esqueleto) ni ideales definidos, éramos unos muertos, cuando aceptamos a Jesús, se regenera todo nuestro tejido corporal, la palabra nos sopla y comienza un proceso de desarrollo, pero todo no queda ahí, porque hay muchos cristianos que sólo se conforman con ser salvos o ser carne y ya. Pero para ser algo más que carne, que cuerpo que cree, debemos ver y escuchar, los ojos y los oídos son parte fundamental para que el Espíritu sople en ti. Porque solo ver y no escuchar lo que ves, es vano, lo que veo, no siempre es bueno, aunque se vea agradable. El cuerpo (humano) nunca va a manifestar 100% de qué está hecho hasta que hable y revele su interior.
La palabra siempre ejercerá en ti dirección, producirá fruto y construirá bases sólidas para emprender cualquier cosa, la palabra es el filtro de tu mundo interior. La visión, te da expectación, la visión te hace llegar a tu futuro. El Espíritu Santo está para soplar en ti y revelarte: la palabra de Dios, su propósito y planes, para que así salgas de un estado de muerte, a un estado renovado, vivo y activo. Y la palabra te lleva más allá de ser un salvado, quien recibe el soplo del Espíritu y respira el aliento poderoso de un llamado apostólico, pasa a ser una persona convertida a la vida de Cristo, con un cuerpo que es instrumento para el bien. Cuando tu vista y tus oídos mastican la palabra de Dios, comienza en ti un proceso regenerativo de órganos, de miembros y de huesos, que te lleva a degustar del sabor de la gloria de Jesús. Lo que ves, debe concordar con lo que escuchas. Nadie en el cristianismo llega a ejercer un liderazgo solo por ver una iglesia por fuera, o a un pastor parado en un pulpito, alcanzas niveles en el espíritu, cuando escuchas la voz del Espíritu Santo a través de la palabra y esa voz te sopla todo tu ser interior dándote vida para ser y hacer lo de Dios. Por eso es que para ser un líder, no te debes dejar llevar por la vista, no es por vista, es por fe, no es un sentir, no es un placer, es un compromiso hasta el final, ese es tu papel (marcos Vidal). Y la fe viene por el oír, el oír la palabra de Dios.
Como ven, si pretendes sólo creer o vivir por lo que ven tus ojos, estas frito. Dios revela la carne para soplar el Espíritu, cuando tus huesos se arreglan, se manifiesta tu carne, y puedes ver como viejas mañas, o pecados quieren acecharte y piensas que estas retrocediendo, que estas perdiendo tu llamado, se eleva tu carne y sientes morir. Pero no temas joven, eso es señal de que tus huesos se están juntando y que el soplo del Espíritu está llegando. La carne se manifiesta para aferrarte más a Jesús, no estas retrocediendo, estas viviendo y avanzando, cuando sientas que la carne se manifiesta es porque te viene un mayor peso de Gloria el cual te reformará y te instituirá en el Reino. Mantén tus ojos puestos en Jesús y tus oídos en su palabra, así la carne menguará y serás espíritu. Cuando la carne se te levante como garras, recuerda que esas garras están para acercarte más a Dios. Los huesos secos ya pasaron de moda.
Por: Lic. Reinaldo Navas, inspirado por la predica del Pastor Apostólico Raúl David Ávila llamada “Jóvenes de expansión y Posesión de un pueblo responsable 4” del sábado 17/02/07
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