Cuando uno predica acerca del amor de DIOS para cada vida no podemos quedarnos solo con la emoción de una vida arrepentida ante la realidad de que necesita a Jesús, puesto que, el trabajo apenas comienza cuando alguien dice sí a su amor.
Se necesita de dispuestos hasta el fin, de jóvenes que entiendan que es necesario acompañar al nuevo en su desarrollo espiritual, porque el crecer espiritualmente es una cuestión de todos los días. Cada día hay que darle pasó a lo que Cristo por su gran amor ha hecho en nosotros.
Esto nos lleva a entender que no podemos predicar acerca de Cristo sin tener una vida de oración. El predicar de Jesús no es tener una gran elocuencia, es trasmitir de su amor. Tú no puedes trasmitir el amor de Dios a la vida de alguien si tú no has estado con ella; te pueden preguntar de un amigo y tu respuesta va hacer la última experiencia que tuviste con ese amigo el día que te lo encontraste.
Nunca estaremos motivados para predicar si lo primero que nos importa es nosotros y no los demás. Yo entiendo si tú me dices que humanamente solo te proteges a ti mismo, porque el hombre sin Cristo es egoísta, pero si en verdad Cristo está obrando en ti tú tendrás una profunda compasión por los demás. Solo el obrar del Espíritu Santo te libera de tu individualismo.
Como jóvenes que amamos lo que Dios quiere hacer con nosotros, no queremos correr la carrera de la fe sin Cristo activo en nuestra vida diaria por medio de la oración constante, recuerda que él es el autor y consumador de la fe, es como cuando lees un libro, si quieres saber mejor porque el libro es como es, pide una cita con el autor. Así mismo, Cristo también es el consumador, es decir, el que termina, finaliza, concluye y complementa la última distancia de la carrera. Si estás dispuesto a entrar en la carrera de la consolidación de cada joven que aceptó a Cristo levanta oración intercesora, pídele a Dios compasión para ser menos individualista porque hay alguien que solicita de tu tiempo.
|