Estamos acostumbrados a ver a los religiosos vestidos de corbatas sacos y zapatos muy pulidos, las mujeres con faldas muy largas cabello recogido e igual de largos y sin maquillaje. Estamos acostumbrados a asociar la religión con aquellos evangélicos o testigos de Jehová con ideas extremistas y en demasía condenatorias. Para nosotros, los cristianos “chéveres”, los religiosos son esos que esperan la venida del Señor y no hacen nada. Pero hay una noticia, hay mas de un religioso en las bancas de tu iglesia local cristiana, religiosos que visten a la moda, se maquillan y usan tintes de cabello. Ser religiosos no es sólo una vestimenta aburrida e ideas de condenaciones a los pecadores, ser religiosos, también es estar en una congregación y no ser parte activa de su visión evangelística, es no estar pendientes de las células y de la gente que Dios ha puesto a nuestro cargo para discipularlas, es ser flojo y dejar de asistir a las reuniones congregacionales y discipulares, es estar pasivo ante la labor de la multiplicación de almas para el Señor, poniendo excusas vanas que sólo buscan tu propio interés. Ser religioso es desentenderse del propósito y esperar a que otro lo haga por ti, es sentarte en las butacas muy bien vestido y usando perfume, a cuestionar el llamado de algunos ungidos o la forma de predicar que tienen, sin ni siquiera preocuparte en salir y ser parte de un avivamiento y de un “de repente divino” que sacuda la nación. La religión es semejante al ombligo; feo y egoísta, cerrado, todo metido para adentro, nada hacia fuera y así andan muchos que dicen ser cristianos, pero que no terminan de cambiar su estructura pensante para entrar en el Reino. Religión es lo que te fatiga, te cansas del discipulado porque estás acostumbrado a lo mismo, por eso hay que frustrar la tradición y romper con la costumbre hacer de tu célula una fiesta continua de sorpresas. Religión es acomodarte en la butaca del salón de conferencias eclesiástico y no afectar a nadie con palabra revelada. Por último, una persona religiosa es aquella que carece de atractivo, la unción atrae a la gente, si no hay dones y unción, nunca serás un líder y nunca serás atractivo, no habrá crecimiento y te convertirás en un religioso, solo, frustrado y estarás sentado a que Cristo lo haga todo. Medita en esto, revísate a ti mismo y no caigas en la maldición de la religión.
Por: Pastor Ap. Raúl David Ávila y Lic. Reinaldo Navas