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Edificando la Responsabilidad en tu Vida

Es importante qué entendamos, que nuestra vida como cristianos no se resume en sólo ser salvos. La salvación es un hecho instantáneo, que se efectúa directamente cuando te arrepientes de tu pasado y aceptas a Jesús cómo el Señor de tu vida, esto es primordial, pero no es lo mismo la salvación que la conversión. La conversión es un proceso, es como un plan de educación, en donde a través de ideas y planes divinos (discipulado, escuela de líderes, esformi), el ser humano recibe adiestramiento y palabra, que causa un efecto para el cambio de mente del individuo y le ayuda a salir de un viejo esquema de vida, para aperturar una dimensión de madurez y carácter en Cristo. El discipulado y la congregación cumplen esta labor. La conversión es destruir todo un estilo de vida añejo y mañoso lleno de irresponsabilidades, para luego edificar una vida plena, sustentada por la palabra de Dios y cubierta por el Espíritu Santo. La conversión es desaprender lo viejo y aprender a ser responsable, por eso decimos que es un acto de educación, porque eres salvo, sí muy bien, pero sin conversión no hay posesión, ni expansión. Cuando comienzas a convertirte a Cristo la ignorancia se aleja de ti. La conversión es sinónima de salir de la oscuridad.

Cuando un niño entra en un proceso escolar, toda la formación académica cumple con un propósito: convertir al individuo, pasarlo de un ser ignorante e irresponsable, a un ser capacitado, entendido y responsable de sus tareas. Cuando el joven ya ha pasado todos sus niveles académicos, es cuando sale con la capacitación adecuada para poseer un cargo en alguna empresa, tener posesiones materiales y expandirse como hombre o mujer en una sociedad. De igual forma es en el ámbito espiritual, es necesario ser discípulo, porque a través del discipulado tu conversión será acelerada. Como jóvenes tenemos qué estar muy pilas y no estancarnos en culturas anticristo.

A veces nos conformamos con las ideologías de éste mundo y lo que es fe e iglesia, se convierten en accesorios, que sólo usamos cuando nos provoca. Pero la vida de un verdadero joven cristiano no es ser víctima de la moda, ni marioneta de los dobleces de éste mundo. Jóvenes, como discípulos debemos tener conciencia de que somos un pueblo y que ser pueblo de Dios no es un deseo humano, esto es cuestión de gracia divina. Ya no te perteneces a ti mismo, eres un pueblo adquirido por Dios, Él te compró con precio de sangre y esa sangre te arrancó de la opresión para que pudieses proclamar virtudes y no ser un quejoso de tus fallas y carencias, por esto debes convertirte, para dejar de ser lo malo que fuiste y convertirte en lo excelente que Dios quiere contigo.

Cuando entras en la visión divina y te alistas en el plan de conversión, hay cosas que debes consolidar en tu persona, una de ellas es el servicio, debes ser una persona con corazón  de servidor, humilde y espontáneo. Cuando entiendes que el servicio es parte de tu bendición, echas fuera de ti la irresponsabilidad, que no es más que el no responder a la autoridad. Y lo puedes ver en tu vida diaria joven, cuando tus padres te mandan a realizar alguna tarea en el hogar y tú no respondes a esa autoridad, cuando sólo te quejas y esquivas el ser de ayuda en la casa, estás siendo una persona irresponsable. El irresponsable esquiva el servicio, porque para él es más importante su “yo” sus fiestas, sus juegos de video, sus propios intereses, que servir con corazón agradable y reconocer la autoridad. Ahí está el error, no es lo mismo ser hijo, que ser hijo comprometido, cualquiera es hijo; pero para ser hijo integro y responsable debes convertirte. Cuando tienes 14 0 15 años adoleces de muchas cosas, te quejas y evades responsabilidades, pero ¿qué pasaría si te quedaras en esa etapa toda tu vida? No habría expansión en ti, no habría herencia en tus manos. En lo natural también te conviertes, pasas de niño a adolescente, de adolescente a joven, de joven a adulto y de adulto a anciano, éste proceso natural no es más que un ciclo de conversión, no podemos escapar de la conversión, si no nos convertimos a Cristo, la salvación no servirá para nada. Porque se supone que cuando Dios te llama a su Reino y te salva es porque tiene un plan contigo, te quiere entregar herencia, dones, talentos y para recibir esto, hay que tener un carácter responsable.

La razón de los conflictos que puedas tener en tu hogar, en tus estudios o trabajo, es a causa de tu irresponsabilidad. El llamado para éste año es que edifiquemos la responsabilidad en nuestro Señor, se trata de vivir con la expectativa de la fe, esto es clave para nosotros, como también hay que entender, que mezclarnos con gente contraria a nuestra vida de discípulos será perjudicial, no te unirás a yugo desigual dice el Señor, no es que no compartas con tus amigos de universidad, de urbanización, se trata de que no sucumbas ante ellos, tu espíritu de guerrero de la fe, debe prevalecer ante cualquier estrategia de éste mundo, se trata de que tu los conviertas a ellos, no que ellos te conviertan a ti, no hagas alianzas equivocadas.

Expansión y posesión es para un ejército de jóvenes sin dobleces, sin fisuras, con un carácter vertical, es decir: con una vida fundamentada y conectada con Dios. Los límites son buenos, estos no son para amargarte, cuando tu padre con autoridad te pone límites, no lo juzgues mal ni te rebeles, recuerda que aceptar la autoridad te hace responsable y te prepara para lo nuevo. Los límites no son para amargarte la vida, es para preservártela. Por eso Dios creó 10 mandamientos, que de alguna manera limitan tu vida para bendición. Renuévate en pensamientos, has el éxodo de tu pasado, sal del desierto de tus quejas e irresponsabilidades, Dios ha entregado una tierra en tus manos, responde por ella, se trata de luchar día a día con sistemas del enemigo, romper fortalezas, renovar el pensamiento en Cristo y obedecer la autoridad del padre para poseer la tierra.
2007 es el año de enfrentar tu responsabilidad como discípulo de Cristo. Ya no seas más un “salvado conforme”, sé un convertido responsable.


Por: Lic. Reinaldo Navas, inspirado en el mensaje del Apóstol Raúl Ávila
 “Expansión: la posesión de un pueblo responsable” predicado el domingo 21/01/07

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